Te presento el azul del cielo. Esta vista es parte de las amenidades de las cuales el edificio siempre presume en todos sus comerciales. A veces venía aquí para pensar, para perderme entre la vista de los edificios y también entre las infinitudes del cielo cuando oscurece y se mira estrellado. Hoy es un día especial para mí, pues es el primero en el que siento que comenzaré a vivir por mi propia cuenta, por mis propios medios, por mi propia intención de hacerlo.

Si tenían la duda de saber mi nombre, es probable que sigas sintiéndola porque por ahora no me siento a gusto contándoselo a un extraño. Lo único que quiero que sepas es que estás compartiendo una de las decisiones que más me ha costado elegir, pero soy consciente de que puede no ser del agrado de muchas personas, sobre todo de quienes me odian ahora.

Somos muy pequeños en comparación con el mundo que nos rodea, y creo que jamás fui lo suficientemente inteligente para entender que nunca he sido el centro del universo. Aunque ahora sé que tampoco lo fui para quienes sí me amaron.

· · ·

Voltea a mirar al cielo y dime: ¿qué miras? ¿Puedes ver lo mismo que yo? ¿O solo yo pienso en lo mucho que me encantaría tocar las estrellas y el vacío que las rodea? Puede que me esté volviendo un poco loca, lo siento. Sé que mi sentido del humor está un poco mezclado con mi nostalgia, con mi interpretación del mundo, y con mi manera de entender la vida.

Siéntete agradecido; no siempre me doy el tiempo de hablar de mí con cualquier extraño que me encuentro; supongo que eres el primero.

Además de todo, siente la brisa recorrer tu piel. ¿No sientes lo genial que se siente imaginar que este será nuestro último día en este lugar? Intenta no juzgarme por ahora, solo mira hacia adelante e intentemos hablar.

No te preocupes, no tienes que conocerme y tampoco quisiera que lo hicieras solo porque sientas algo de lástima por mí, solo que esta situación, las cosas que han pasado y por cómo se han dado, me han sobrepasado un poco más de lo que esperaba. ¿Tú no te has sentido igual que yo en algún momento?

· · ·

Me pondré de pie solo un momento; no tienes que levantarte de la cornisa. Igual no negarás que la vista es preciosa, aunque ahora que lo pienso, no te pregunté si sentías vértigo o tenías algún miedo a las alturas hasta este momento. Siento eso, supongo que ahora tendrás que disfrutarlo, aunque sea solo por este día… ¿Te gustaría acompañarme? Después de hoy, no tendrás que lidiar conmigo nuevamente, lo prometo.

Es extraño no poder mirarte tanto como tú me ves a mí, ¿no te parece así? Solo te pediría que cuides la forma en cómo me miras; incluso yo soy muy sensible cuando alguien a quien quiero abrirme me mira de formas tan extrañas que yo misma no quiero imaginar. Así que no sientas lástima, no te sientas triste y, sobre todo, no tienes que entenderme si no lo sientes así; el solo hecho de que estés aquí conmigo es suficiente.

¿Por dónde te gustaría que empezara? Apuesto a que en este momento pensaste que, por el final, ¿verdad, tramposo? No tiene gracia si yo lo descubro, así que intentaré llegar al final lo más pronto posible; espero que sea tanto como para que este día se sientan tan corto para ti, pero tan largo para mí.

Sigues mirándome, ¿no es así? Ahora que lo haces, si es que no lo hacías, me gustaría preguntarte algo más personal. ¿Tú qué ves en mí? Tranquilo, no me refiero a nada en particular, solo… pensaba que no tendrías un buen concepto de mí; creo que eso es todo.

· · ·

Siendo algo sincera contigo, creo que jamás fui del todo una buena persona, pero entiendo que sea complicado para ti entenderlo ahora. Así como me veo, soy un pedazo de egoísta tremenda; seguramente que sí, así es como me veo, pero aun con todo eso, no siento que nada me haga menos culpable de todo lo que me ha pasado en estos últimos ocho meses.

¿Qué tal fue tu propia infancia? La mía no era tan mala; espero que la tuya haya sido mejor que la mía. Fíjate, cuando era niña, pensaba que si un día tenía un príncipe que pintara de color mi mundo, no dejaría que todo se tiñera de negro —susurró esa parte final dejando entrever que las lágrimas caían de su rostro—. ¿Verdad que fui una estúpida?

Perdona, no quisiera incomodarte —se contestó a sí misma rápidamente limpiando las lágrimas con su sudadera—. Solo pensaba en las cosas y en la forma en que entendía que era mi mundo.

Este lugar me da mucha tranquilidad, por eso vengo de vez en cuando para desahogarme un poco, pero me sorprende que hoy estés aquí. Es como si algo me pidiera que no terminara haciendo lo que… vine a hacer —mencionó débilmente en esa última parte.

El destino nos hizo encontrarnos, y yo siempre creí que el destino no existía como tal. Qué curiosa es la vida cuando es tan caprichosa como cualquiera que intenta vivirla, ¿no te parece también a ti?

Me gustaría cerrar los ojos y hacer que todo de mi mente desapareciera en este momento, que todos lo hicieran, excepto tú y yo ahora. Aunque antes de que lo hagamos, seguro querrás entender cómo acabé aquí, aunque también me gustaría saber qué hizo que tú estuvieses presente hoy.

¿Y qué tal si… Yo te cuento cómo llegué aquí y, al final, tú me dices a mí cómo llegaste hasta aquí. ¿Qué te parece? ¿A que es más justo, verdad?